lunes, 23 de noviembre de 2009

NOTICIAS INQUIETANTES




Ante la búsqueda de realización personal, es sorprendente encontrar un artículo periodístico que llene las expectativas de alguien. Sin embargo llegó, y en dos oportunidades. Primero una entrevista en profundidad a Marcela Benítez en el diario La Nación, y al año siguiente, en el diario Página 12.
Es la fundadora de RESPONDE, una Organización No Gubernamental que se ocupa de ayudar a pueblos que deseen recuperarse y se encuentren en vía de extinción en la República Argentina, que la gran mayoría están en zonas rurales.
Esta organización está compuesta por un grupo interdisciplinario que trabaja con objetivo claro y concreto: el crecimiento de las comunidades con riesgo a desaparecer. Manteniendo siempre el respeto a las personas que habitan esos lugares, con espíritu solidario. Preservando y defendiendo las raíces, la identidad y el acervo cultural. Creyendo en la capacidad de superación y voluntad humana, tanto de hombres como mujeres emprendedoras, a partir de un marco de igualdad de oportunidades.
No mantienen vinculación actividades que tengan que ver con tipo de ideologías partidarias, religiosas ni sectarias.
Entonces cae la ficha e inquieta el espíritu de quien lee el artículo, o quizás sólo era para algunas personas entre tantas.
Y RESPONDE continúa, como hace 8 años, porque todo pueblo tiene derecho a las oportunidades para su progreso y desarrollo, sin importar su número de habitantes. Podrá apoyar o actuar en conjunto con otras instituciones públicas y privadas que persigan iguales fines y defiendan iguales principios. Aquellas acciones que no posibiliten la igualdad de oportunidades para los habitantes de un pueblo y que sólo brinden asistencialismo están fuera de su alcance. Una vez puestas a disposición de los habitantes, aquellos programas y herramientas que mejoren sus oportunidades para superarse de un modo sustentable, corresponderá a ellos el aprovechamiento de los resultados. Y la ambición por ver a la gente progresar es tan grande, que también crean modelos de recuperación que permitan ser aplicados en los distintos pueblos de la Argentina y que sirvan de ejemplos para otros países de América Latina afectados por la misma problemática.
La creatividad e innovación en la resolución de problemas que afecta a los pequeños pueblos en riesgos, pasan a ser referentes para otros pueblos que no se animan a salir de la crisis en la que se encuentran. Serán las mismas familias quienes atraídas por la creación de nuevas oportunidades como sociedad emprenderán un estilo de vida, en sus propios entornos.


MENTES CLARAS, HECHOS CONCRETOS



En el año 1992, el pueblo histórico de Puerto Bermejo dió su último combate al río Paraguay. Y si bien las paredes de agua pudieron vencer una vez más la fuerza de hombres y mujeres, no pudo, sin embargo, borrar la historia ni la memoria, y mucho menos, la fortaleza espiritual.

En medio de tanto dolor, impotencia y desánimo de haber perdido casi todo para vivir, sacaron de esas mismas cenizas, razones para seguir adelante. Por sus hijos, nietos, jóves y adolescentes que buscaban un rumbo, los adultos tenían que decidir. Y decidieron por los mejor, resistir y recomenzar para no perder la identidad de bermejeños.

Fueron padres, maestros, políticos, niños y jóvenes estudiantes que, a cinco kilómetros de donde sucedió la catástrofe, realizaron un "Cabildo Abierto", porque el pueblo, una vez más, quería saber qué se trataban en las reuniones.

Surgió entonces el Nuevo Asentamiento, nuevos proyectos, nuevas ideas, para volver a construir sus casas, la tercera, en muchos casos. Volver a construir su hospital, municipalidad, escuelas, jardín de infantes, plaza central, polideportivo, templos, salones comunitarios, radio, planta potabilizadora de agua.

Cuando la voluntad está de pie, se construyen de nuevo los cimientos de la fe, la esperanza, para que, con hechos concretos, el pueblo vuelva a resurgir, y continúa progresando porque su gente así se lo propuso con claridad. Y lograron entre todos, que algunos vuelvan y que otros se queden a trabajar y perfeccionarse en pueblos vecinos y continuar dando lo mejor de ser personas.

Mientras haya capacidad de construir es porque hay capacidad de servir, y si hay capacidad de servir es porque hay capacidad de amar lo que se hace.

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